Historias de ecuatorianos desaparecidos o muertos intentando llegar irregularmente a Estados Unidos, y lo que hacen algunos activistas para ayudar a encontrarlos.

David Ramírez*/Nueva York/13-09-19

Una familia de inmigrantes ecuatorianos no pierde la esperanza de que su hijo Oscar Morocho, de 20 años, desaparecido en Texas (EE.UU.) hace ya más de un año, en el área de la frontera de México con Estados Unidos, aparezca con vida.

El matrimonio de María y Armando Morocho, originarios de la comunidad de Quillosisa, en el Cantón Nabón, de la provincia andina de Azuay, contó a El Diario que esperan que las muestras de ADN que entregaron en abril a NamUS -una agencia del Departamento de Justicia de Estados Unidos- arrojen alguna luz sobre el inmigrante, que este 22 de noviembre cumpliría 21 años.

La misión de NamUS es ayudar a resolver casos de personas desaparecidas no identificadas y no reclamadas, mediante la obtención de muestras de ADN de los cuerpos de inmigrantes que mueren en la frontera, que luego son cotejadas, mediante tecnología y ciencia forense, con las facilitadas por las personas que buscan a sus familiares.

Aunque las autoridades ecuatorianas evitan dar cifras oficiales de los casos de desapariciones, al menos 16 casos, en lo que va del año, reportó la organización no gubernamental 1800migrante.com, entidad que asimismo ha registrado 134 casos desde 2005.

La cifra global ascendería a miles, si se suman las desapariciones de los países centroamericanos y de México, que son los que más frecuentemente reportan migrantes con paradero desconocido en la zona de frontera.

El caso de Morocho ilustra uno de los centenares de casos de desaparecidos en la zona de frontera de México y Estados Unidos, que evidencia, que pese al endurecimiento de los controles migratorios, la inmigración no conoce freno.

“Lo dejaron a su suerte”

Según los padres, que residen en una ciudad de Nueva Jersey, ellos se contactaron con “coyotes” para traer a su hijo Oscar a través de la frontera. El muchacho inició la travesía hacia Estados Unidos en junio de 2018, confirmó desde Quillosisa su abuelo Manuel Morocho.

La última vez que tuvieron contacto con Oscar fue el 18 de agosto del 2018, cuando se comunicó para decirles que “estaba a punto de cruzar la frontera y necesitaba ropa y dinero”, dijo de su parte María Ángeles Morocho, hermana del desaparecido, que vive con sus padres en el Estado Jardín de Nueva Jersey.

Un familiar muestra a Morocho en otra foto.

“Solo aceptaremos que murió si las pruebas de ADN que entregamos coinciden con los cuerpos encontrados; mientras eso no ocurra seguiremos esperándolo, buscándolo”, dijo la esperanzada madre, vía telefónica. Agregó que supo por parte de uno de los migrantes que logró llegar, que su hijo se desmayó en el desierto cuando viajaban con su “coyote” y un pequeño grupo.

“Lo dejaron a su suerte con un galón de agua. Desde entonces no sabemos nada”, insistió la mujer.

El caso más reciente, un adolescente de 15 años

William Murillo, cofundador de la organización no gubernamental 1800migrante.com, citó el caso más reciente registrado por ellos. John Romero, de 15 años, originario de Azogues, desapareció a mediados de julio de este año en Altar, un pequeño municipio del estado de Sonora, México. El joven partió con un grupo de migrantes de la misma región de Azogues, llegaron hasta Perú y desde allí tomaron un vuelo hacia México, país en el que los ecuatorianos no necesitan visa para viajar, desde finales del 2018.

Según la base de datos de 1800migrante.com, los padres del adolescente Romero viven en Estados Unidos desde hace una década; en consecuencia no los había visto desde que emigraron. El viaje fue organizado por un “coyote” y debían ingresar a Tucson por el desierto de Arizona.

No denuncian, por vergüenza o por miedo

“Desde que empezamos a ayudar a las familias de desaparecidos hemos podido localizar a muchos migrantes, unos desafortunadamente muertos y otros en las cárceles migratorias. Pero en realidad el número de desaparecidos es mucho mayor. Algunos casos no son denunciados por los familiares, por vergüenza, por miedo e inclusive porque son extorsionados por los coyotes o por bandas de narcotraficantes, como “los Zeta”, quienes los secuestran y exigen cuantiosas sumas para liberarlos con vida”, dijo Murillo.

La entidad 1800migrante.com tiene una página en Facebook donde publica los nombres, fotografías y datos de migrantes ecuatorianos que se reportaron como desaparecidos, luego que sus familiares hicieron denuncias.

Un caso de gran repercusión

En abril, un caso que tuvo mucha repercusión y en el que la organización intervino, fue la desaparición de un grupo de 12 ecuatorianos que habrían muerto ahogados al intentar cruzar el Río Bravo, quienes presuntamente huían del grupo criminal “los Zeta”.

Entre las víctimas figuran: Alex Efraín Fernández, 20 años, de La Troncal; Ángelo Zumba, 18 años, de El Tambo; Cristian León, 30 años, de Cañar; Javier Contento, 26 años y William Saraguro, 21 años, de Loja; Marcelo Morocho, 28 años y Manuel Sibri, 35 años, de Cuenca.

La organización 1800migrante.com reconoce que hay personas que prefieren no hacer públicos los datos de sus familiares por distintas razones, aunque Murillo afirmó que es por miedo.

“Tienen miedo de entregar detalles, pero la desesperación y la angustia de no conocer datos sobre su ser querido, ha hecho que sus familias hagan pública su información y soliciten toda la ayuda posible para ubicarlos. Hacemos un llamado público a nombre de los familiares de los desaparecidos para que el Gobierno ecuatoriano se pronuncie de forma categórica, porque es evidente que esta crisis migratoria se está saliendo de control y es desesperante el silencio oficial, las familias necesitan respuestas”, afirmó Murillo.

Número de desaparecidos asciende este año

De acuerdo con datos oficiales de las autoridades en Ecuador, hasta finales de agosto de este año más de 7.800 ecuatorianos salieron con rumbo a México y no regresaron, por lo que se presume que viajaron para cruzar irregularmente hacia Estados Unidos. De esta cifra 2.288 fueron menores de edad.

La cónsul general de Ecuador en Nueva York, Linda Machuca, prefirió no dar cifras exactas sobre el número de desaparecidos en la frontera, porque dijo “es una información dispersa y cualquier cifra sería inexacta, pero sí puedo informar que hemos visto un incremento en los casos de personas desaparecidas que viajan de forma irregular”.

La diplomática dijo que el Consulado procede a registrar toda la información posible de la persona desaparecida y que ha sido suministrada por parte de los familiares y amigos. Especialmente, cuál era su localización la última vez que hizo contacto, señas particulares y cómo vestía.

Morocho, en otra foto más reciente.

La funcionaria explicó que estos datos son compartidos con la red de consulados, particularmente con el de Houston, Texas, que es la zona de mayor incidencia de desaparecidos. Los consulados contactan a las autoridades migratorias de la zona y así empieza la búsqueda. En el caso de personas que han sido reportadas por sus familiares como fallecidas, también son las autoridades migratorias en la zona de fronteras las que aportan con pistas que puedan contribuir a identificar los cuerpos.

“Los connacionales ecuatorianos deben acudir con toda confianza a los consulados. En muchos casos, las personas tienen temor de acercarse y reportar las desapariciones y mantienen exclusivamente comunicación con el traficante de personas, con el denominado “coyote”, lo que los deja en situación de vulnerabilidad; porque, a veces, los siguen extorsionando a cambio de información que por lo general es imprecisa. A través de la red consular, en cambio, podemos acceder a la información de las autoridades migratorias y de esta forma ofrecer un apoyo formal y más efectivo”, dijo la cónsul.

Miles desaparecen en la frontera

“Si en lo que va del año llama la atención el número de ecuatorianos de los que sus familiares no tienen noticia, se imaginan el número de desaparecidos de otros países de la región y aún de otras partes del mundo”, se atrevió a especular la mexicana Sandra Sandoval Armenta, quien  desde hace casi una década se tornó en activista para ayudar a identificar a los inmigrantes muertos en la frontera.

“Muchísima gente muere en el intento y en esa proporción son sepultados sin identificar. NamUS tiene una base de datos con fotografías de los cuerpos, sus pertenencias y muestras de ADN, con el objetivo de que en algún momento alguien aparezca buscando a un familiar. Ellos les muestran los archivos y toman muestras de ADN para establecer si entre ellos está la persona que buscan; así en muchos casos se logra localizar o identificar a muchos que llevan años desaparecidos”, contó Sandoval, originaria de Sinaloa y residente en la ciudad de Brunswick, Georgia, desde donde se moviliza constantemente para ayudar a migrantes desaparecidos.

La activista cuenta que se dedicó a su actual tarea cuando hace años ayudó a localizar el cuerpo de una hermana de una amiga que había muerto en la frontera. Desde entonces, ha contribuido en resolver muchísimos casos.

Sandoval ha creado una red de páginas o cuentas en redes sociales, especialmente en Facebook, donde se publican las fotos de cientos de desaparecidos, y en las que sus familiares intercambian la mayor cantidad de datos de sus parientes, con la esperanza de encontrarlos.

Una de las páginas puede ser localizada bajo el propio nombre de la activista: Sandra Sandoval, y las otras pueden estár bajo los nombres de: Desaparecidos en la frontera, Personas desaparecidas-unidos sin frontera, Personas perdidas tras el sueño americano, Migrantes no identificados una luz de esperanza y Se busca en Sonora.

“Esto ha funcionado en muchísimos casos. Muchas familias lograron finalmente encontrar a sus muertos y de alguna forma encontrar paz. Los que no lo han logrado no pierden la esperanza de que aún vivan, o asegurarse que murieron y dónde quedaron enterrados”, dijo Sandoval.

* David Ramírez es un periodista  manabita residente en Estados Unidos, donde es editor de El Diario de Nueva York.