El quinto día consecutivo de protestas callejeras en contra del alza extrema del precio de los combustibles populares, resiente la armonía de la sociedad y causa pérdidas a la economía general del Ecuador. Este lunes (7 de octubre del 2019), por ejemplo, el transporte por carreteras fue muy irregular. En las ciudades circularon con dificultad los vehículos particulares y muchísimos negocios de comercio y servicio permanecieron cerrados o atendiendo a medio gas. Este fue el caso en la provincia de Manabí.

Desde el amanecer las protestas fueron bien notorias en las principales calles de la ciudad de Manta y en otras más de la provincia. En la urbe porteña hubo una concentración de manifestantes en la Plaza Cívica Eloy Alfaro, que luego se desplazó por la Avenida Jaime Chávez (malecón) hacia la Avenida Cuatro de Noviembre. Además de la gente caminando con carteles alusivos en las manos y gritando su inconformidad, iban autos taxis y camiones.

Otra manifestación avanzó por la Avenida Cuarta hacia el palacio municipal, donde los manifestantes se concentraron para pedir la comparecencia del alcalde Agustín Intriago a fin de que anuncie su postura frente al reclamo popular. Pero el mandatario municipal hizo oídos sordos y hasta que REVISTA DE MANABÍ pudo ver no dio cara. Esto dio pie para que un ciudadano comentara: “El ’alcalde ciudadano’ brilla por su ausencia cuando el pueblo lo necesita”, en clara alusión al slogan municipal de “Alcaldía Ciudadana” o de los ciudadanos.

Eventos parecidos hubo en Montecristi, Portoviejo, Rocafuerte y Chone. En El Carmen, inclusive, cerraron algunas vías estratégicas. En Portoviejo, un rato en la mañana se dio una agitada manifestación en la unión de la vía perimetral con la vía que lleva a Montecristi y Manta (hemiciclo de las banderas), impidiendo el paso de los vehículos.

La vía a La Sequita (Montecristi) fue cerrada con llantas ardiendo, y algo parecido sucedió en El Resbalón de Rocafuerte. En otros lados se volcó montones de tierra sobre las vías, para impedir el paso de los automotores.

Pero, hasta donde supimos, todas esas manifestaciones fueron pacíficas y la fuerza pública se limitó a controlar que no degeneren a desmanes. Sin embargo, alteraron la normalidad de un principio de semana que suele ser muy activo en movilización vial y en transacciones comerciales, aparte de las diversas ocupaciones que conforman el tejido laboral de la provincia. No hubo asistencia a clases, en ninguno de sus niveles, pese al anuncio en contrario que el gobernador de Manabí, Xavier Santos, hizo en la víspera rodeado de los altos mandos militares y policiales de la región.

Con los inconvenientes propios de una situación semejante, sí laboraron las industrias y numerosos comercios, así como las empresas e instituciones del Estado. La presidenta de la Cámara de Comercio de Manta, Lucía Fernández, se reunió con algunos líderes gremiales para analizar la situación y luego llamar a la tranquilidad pública, haciendo notar que la interrupción de las actividades productivas y comerciales hace daño a toda la sociedad, principalmente porque interfiere el flujo de las exportaciones, proveedoras de las divisas (dinero) que tanto necesita el país.

Es obvio que detrás de las manifestaciones callejeras están opositores al régimen que dirige el presidente Lenin Moreno, particularmente exfuncionarios de la Administración que encabezó el expresidente Rafael Correa, pero el detonante es el pesado paquete de medidas económicas puesto en práctica por el Gobierno nacional ecuatoriano para enderezar sus cuentas fiscales. Sobre todo, el abrupto ajuste del precio de las gasolinas y el diésel, que inevitablemente lleva al encarecimiento generalizado de la vida, cuyo golpe afecta más a la clase asalariada y peor aún a quienes ni siquiera tienen un salario.