David Ramírez*

En pocos días, el número de casos confirmados de coronavirus en Ecuador ascendió a 7, lo cual es consistente con la rápida propagación que ha mostrado la enfermedad desde su aparición en China.

Sin embargo, mientras la principal política de prevención es suspender los actos masivos para reducir al mínimo el riesgo de contagio, en el país, el fútbol -que es sinónimo de pasión de multitudes- hizo trizas el principio de ‘prevenir antes que lamentar’.

Las autoridades, en lugar de autorizar que se juegue sin público los partidos de Copa Libertadores entre Delfín de Manta vs Olimpia de Paraguay, y Barcelona vs Independiente del Valle, accedieron de manera imprudente a autorizar que los fanáticos llenen los estadios.

Mientras tanto, el Gobierno decidió desautorizar la competencia sobre seguridad ciudadana que tienen los alcaldes de activar los comités de emergencia (COE), bajo el argumento de que la crisis debía centralizarse.

Afortunadamente, ciertos aficionados se cuidan a sí mismos y a terceros./ DAVID RAMÍREZ

Esta disposición contraviene la autoridad de los gobiernos autónomos descentralizados, cuya autonomía está garantizada por la Constitución y que fue la que llevó al alcalde de Manta a disponer que se suspenda todo evento masivo que incluía el partido entre Delfín y el Olimpia.

Llama -eso sí- la atención, que el alcalde Agustín Intriago fuera incapaz de defender su autoridad y la autonomía del GAD que él preside; y, más bien, se allanó sumisamente al populismo del Gobierno, más interesado en quedar bien con la masa futbolera que con su responsabilidad constitucional de garantizar la salud de los ciudadanos.

Manta tiene un problema de décadas, la contaminación, sumado a la crisis sanitaria por la inactividad de su principal hospital; dos frentes que, sumado a un hipotético contagio masivo por el coronavirus, plantean un marco sobre el cual las autoridades prefieren dar circo y fútbol en lugar de soluciones planificadas de prevención.

El presidente del Delfín, José Delgado, ha destacado el apoyo del gobernador, Tito Nilton Mendoza, que a nombre del Gobierno dio el aval para que se jugara el partido con público. También agradeció al alcalde Intriago por haber plegado a esa iniciativa.

Auguro como buen ecuatoriano que no se propague la enfermedad; pero, de ocurrir, los prenombrados deberán asumir las responsabilidades civiles y penales, tanto como las políticas, por autorizar un evento masivo mientras el mundo está al borde de una pandemia.

* Periodista manabita que reside en Estados Unidos, donde es editor en El Diario de Nueva York.