El tejido de Penélope: el coronavirus en Manta

“Ciudadanos en Cuarentena apuesta a que el tejido social cumpla su propósito de llegar al día siguiente, más largo y hermoso, esperando el retorno de Odiseo.”

Daniel Castro Aniyar*

LA SOCIEDAD MUNDIAL enfrenta un doble problema: atender la demanda productiva mundial a la vez que atender la cuarentena total. Ambas cosas no pueden convivir. Como la Penélope de Odiseo, el tejido que se adelanta durante el día, debe destejerse en la noche.

¿Cómo tejer la seguridad alimentaria si la seguridad sanitaria lo impide? En Manta se está produciendo una respuesta.

Si estamos de acuerdo en que el COVID 19 indica un cambio de ciclo en la historia de humanidad, un cambio equivalente a la peste pre-renacentista, el crack del 29, o a la bomba atómica de 1945, y que este cambio se expresa, entre otras cosas, en la radical desaceleración de la economía mundial, es importante ponerse de acuerdo en aspectos impostergables:

La economía no reposa en las grandes corporaciones económicas. Somos nosotros, los trabajadores quienes, organizados a través de cuerpos sociales, a través de tecnología concreta, realizada por trabajadores concretos, en geografías concretas, obtenemos recursos del océano, envasamos, generamos ganancia, mercadeamos y reinvertimos. Exploramos los hidrocarburos, los extraemos y los transportamos. Arrancamos la maleza, preparamos las tierras y la hacemos vivir, transformándola.  Por lo tanto, en este cambio de ciclo, la responsabilidad de la economía, su fracaso o éxito, reposa en los ciudadanos, fuente inextinguible de legitimidad, ley, soberanía y riquezas.

Las instituciones estatales, esto es, los ministerios, la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas y los gobiernos descentralizados, están sobrepasadas. Apenas alcanzaban sus presupuestos para modelar al país, atravesados por incesante y obesa burocracia, asfixiadas por deudas y la sempiterna corrupción, cuando llegó este ejército invisible con silenciosa capacidad letal, cubriendo el horizonte del planeta. Cada funcionario puede querer hacer todo bien, pero, simplemente, ya no es posible.

Los liderazgos en el mundo se han empobrecido. Esto se debe a que las rutinas, los círculos viciosos de mentiras, los equilibrios traseros y las apetitosas comisiones se han convertido en la práctica estable de la política en Ecuador como en resto del mundo. Las ideologías no son lo que dicen, los políticos menos, y la lógica de la función pública prefiere la acumulación de poder político, de presupuestos y de victorias electorales que cumplir con programas de gobiernos a menudo asediados por la ingobernabilidad y la inercia. Por ello, la falta de visión se ha convertido en una constante.

Las empresas en algunos casos tienen mayor holgura económica, pero ellas dependen de ritmos concretos de producción, demanda, inversiones riesgosas, créditos y gastos que no se controlan con buenas intenciones, sino con una férrea actitud favorable a la ganancia. La lógica de la ganancia es competitiva y solo sobrevive en el tiempo mientras sigue creciendo. Por ello, tampoco son los mejores cuidadores del interés ciudadano, aunque expresen querer lo contrario.

La respuesta está en la participación ciudadana. En Manta, a partir de la iniciativa de un grupo de lectores, se constituyó un grupo de notables denominados “Ciudadanos en Cuarentena”. Mientras la gente muy justificadamente se refugia en sus aposentos, un grupo de ciudadanos debatieron y presentaron una propuesta basada en los principios fundamentales de la prevención. Allí se reúnen sanitaristas públicos, epidemiólogos, el rector de la ULEAM, empresarios, ingenieros innovadores y otros. Formo orgullosamente parte de ese equipo como criminólogo. En la práctica lo coordina el literato Vladimir Zambrano, pero él es la figura visible de otros notables. El Alcalde Agustín Intriago, inspirado en la visión y alcance de las propuestas que se han hecho, constituyó la Mesa Técnica de Trabajo No. 5: Asesoría Técnica y Científica para la Seguridad y Control.

Una instancia ciudadana que reconoce, entre otras cosas, la creación de grupos de ciudadanos formados y organizados, para proveer de un sistema de control y vigilancia que garantice que la producción alimentaria de Manta cumpla con las regulaciones internacionales y nacionales para evitar el contagio sin detenerse. Que reconoce, entre otras cosas, el imperativo de crear sistemas de sanitización visibles y accesibles a los ciudadanos. Que reconoce que el barrio es el espacio de provisión natural en el momento de la cuarentena, evitando así la concentración de población en puntos álgidos.

La mesa multiplica los cerebros, las manos y los ojos de la acción pública. Trasciende las limitaciones propias de las instancias de gobierno y hace, lo mismo que los sanitarios hacen, pero en otros dominios: no dejar que caiga el tejido social, fuente de estabilidad, seguridad y vida.

Ciudadanos en Cuarentena apuesta a que el tejido social cumpla su propósito de llegar al día siguiente, más largo y hermoso, esperando el retorno de Odiseo.

* Autor.- Daniel Castro Aniyar. Sociólogo, con maestrías y doctorado en Antropología, Ciencias Políticas y Conflicto. Profesor investigador en criminología en la ULEAM. Premio Casa de las Américas (Artículo recibido a través del periodista David Ramírez).