El rol de los alimentos y el ejercicio físico en la buena salud del corazón

Cuidar el corazón es indispensable para la vida. / MC Comunicaciones

Lo explica un médico cardiólogo ecuatoriano, especialista en estimulación cardíaca artificial.

Puede parecer increíble la importancia decisoria de una buena alimentación para tener buena salud, pero de ello depende que nuestro cuerpo funcione sin complicaciones, agregándole, por cierto, un poco de actividad física diariamente. Lea esto hasta el final, quizás mejore su calidad de vida.

Nadie muere de amor, pero sí del corazón

Dicen que nadie muere de amor, pero la verdad es que las enfermedades cardiovasculares, o del corazón, son la primera causa de muerte en el mundo. Las cifras hablan por sí solas: los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares se cobran más de 17 millones de vidas cada año.

Muchas de esas muertes se podrían evitar fácilmente si las personas no se enamoraran tanto de la comida rápida, el sedentarismo o el humo del tabaco.

Lo peor es que esos queridos hábitos de la vida moderna se agudizaron a raíz de la pandemia provocada por la COVID-19, provocando muertes o secuelas graves entre quienes padecen males como tabaquismo, diabetes, presión arterial alta y obesidad.

Para enfrentar al virus de la COVID-19 y sus temidas secuelas hay una vacuna, pero para cuidar el corazón solo hay una receta: enamorarse de hábitos más saludables, como reducir el consumo de sal y azúcares, hacer ejercicio físico y eliminar el consumo del tabaco.

Hasta el año pasado se estimaba que el riesgo de morir por COVID-19 fue mayor para 520 millones de personas que viven con enfermedades cardiovasculares. Muchas se han visto obligadas a aislarse de sus amigos y familiares, para evitar una cita anticipada con la muerte.

Diego Egas Proaño, médico cardiólogo, y especialista en estimulación cardíaca artificial, explica que estos males pueden depender de factores no modificables, como superar los 45 años, tener un familiar que tuvo un infarto antes de los 55 años o encontrarse en la edad post menopáusica, en el caso de las mujeres. En esos casos, las personas dependen de la ayuda médica.

El médico aclara que hay otros factores de riesgo que sí son modificables y repercuten en una mejora en la calidad de vida.

Así, para conectarse con su corazón, primero hay que evitar hábitos relacionados con el tabaquismo, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, el hipercolesterolemia, la obesidad y el sedentarismo.

Todo empieza por la boca

El cambio que siempre cuesta más tiene que ver con las costumbres alimenticias, dice Egas al explicar que en los años 70 se realizaron varios estudios en los que se observó que el consumo de dietas ricas en grasas incrementaba el riesgo cardiovascular.

“En estudios posteriores se observó que no es únicamente las dietas ricas en grasas (sobre todo grasas trans), sino también ricas en carbohidratos, ya que estos se convierten dentro del cuerpo en lípidos (triglicéridos), incrementando la ateroesclerosis y el riesgo cardiovascular”.

Bajo esta premisa, la principal recomendación es enamorarse de las frutas y, en general, de vegetales (hay que comer unas cinco porciones al día); limitar al máximo los alimentos procesados y envasados, debido a que contienen grandes cantidades de sal, azúcar y grasa. Otra buena idea es controlar el tamaño de las porciones, con medidas comunes como taza, onza o rodaja. Por ejemplo, una porción de fideos equivale de un 1/3 a 1/2 taza. Una porción de carne, pescado o pollo equivale de 2 a 3 onzas.

En este punto, Egas aclara que siempre se debe mantener una alimentación balanceada, consumiendo todos los grupos nutricionales recomendados para la edad.

Basta con jugar, caminar, bailar…

El ejercicio físico moderado (150 minutos/semana) y mantener un balance de vida entre el hogar y el trabajo también ayudan a controlar enfermedades como diabetes, hipertensión arterial y dislipidemia (muchos lípidos o ácidos grasos). El cambio en estos hábitos no necesariamente significa que se debe buscar un entrenador o pagar un gimnasio. Basta con jugar, caminar, bailar o, incluso, involucrarse más con las tareas domésticas.

Dejar de fumar o jamás empezar con este vicio también marca una gran diferencia, asegura Egas, al comentar que las enfermedades del corazón tienen un gran impacto en la economía, calidad de vida y mortalidad del Ecuador. Esto lo confirman las últimas estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en las que se advierte que por más que en 2020 hubo una gran mortalidad por COVID-19, los infartos se mantuvieron como la primera causa de muerte por enfermedad, seguidos por la diabetes, la hipertensión arterial y la enfermedad cerebrovascular.

Una prueba que ayuda

Existen calculadoras del riesgo cardiovascular https://www.paho.org/cardioapp/web/#/cvrisk que determinan si hay riesgo y debo hacer cambios de hábitos o buscar patologías cardiovasculares.

Otra manera es hacer chequeos de presión arterial, lípidos en sangre y glucosa en sangre, para determinar si hay enfermedades que puedan generar enfermedad cardiovascular.

El Día Mundial del Corazón se conmemora el 29 de septiembre. Para 2030 se estima que 23 millones de personas sufrirán infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares.

CIFRAS

Datos de Ecuador

1 a 2 de cada 20 adolescentes tienen prehipertensión arterial

4 de 10 adultos de 18-59 años tienen prehipertensión arterial

1 de 10 adultos (hombres y mujeres) tiene hipertensión arterial

3 de 10 adultos mujeres tienen prehipertensión

5 de 10 adultos hombres tienen hipertensión arterial

FUENTE: Encuesta ENSANUT 2014. / Toda esta información fue remitida expresamente a REVISTA DE MANABÍ por medio de la agencia MC Comunicaciones, con firma de Jazmine Martínez.