Bebidas energizantes

La campaña del chef británico Jamie Oliver, por una ley que prohíba inculcar en los niños el consumo de estas bebidas causantes de enfermedades.

«Con una mejor educación alimentaria, las personas pueden tomar mejores decisiones con lo que está disponible para ellos, estén donde estén en el mundo». Son las palabras del chef Jamie Oliver, que desde hace algunos años está promoviendo constantemente una campaña para lograr una mejor alimentación en las escuelas de todo el mundo, cambiando la comida chatarra por comida saludable. Una revolución alimentaria, previniendo así la obesidad infantil y la desnutrición, ya que las cifras indican que 41 millones de niños menores de 5 años tienen sobrepeso u obesidad.

Tiene mucha importancia de que las personas sepan cocinar, enseñándoles y generando conciencia en cada una sobre cómo se están alimentando; apreciando el valor de los alimentos, dando así lo más nutritivo y fresco a su familia. Es importante mencionar que Jamie creó varias recetas saludables y muy fáciles para que personas de todo el mundo las comiencen a preparar.

“69 % de todos los jóvenes de 10 a 18 años en el Reino Unido informan que consumen bebidas energéticas, y un sorprendente 13 % dice que bebe un litro entero”.

El consumo excesivo de bebidas energizantes por parte de los niños, incentivó a Jamie a realizar una campaña para que se prohíba la venta de estas bebidas a jóvenes menores de 16 años. La campaña #NotForChildren (En español: “No para niños”) ha tomado fuerza en redes sociales, en las que el talentoso chef pide a sus seguidores que se sumen a la causa tuiteando al secretario de salud de Reino Unido para que prohíban la venta de dichas bebidas.

Estas son algunas consecuencias del consumo regular de bebidas gaseosas: obesidad, caries dentales, diabetes, enfermedades cardiovasculares, etc., por el excesivo contenido de azúcar, cafeína, preservantes, colorantes y más componentes desaconsejados. Una lata común de cualquier bebida energética de 250 ml equivale a casi siete cubos de azúcar, sobrepasando la cantidad que un niño de siete a diez años debe consumir en todo un día.

Si bien está confirmado que muchos de esos productos resaltan en sus etiquetas que no son aptos para niños, esto es fácilmente ignorado porque no tiene el peso de una ley que restrinja la venta. Además, las grandes campañas de marketing -engañosas- comunican que el consumo de la bebida ayuda a un supuesto “rendimiento mental”, aunque lo cierto es que está asociado con un bajo aprovechamiento en las aulas, un inconveniente muy común con el que tienen que lidiar los maestros. Algunas escuelas ya han tomado la iniciativa de prohibir la venta de estas bebidas, pero no se equipara al peso que proporcionaría una ley específica.

“Un energizante de 500 ml equivale a 12 cucharaditas de azúcar y dos cafés espresso“.

Las acciones de Jamie ya han inspirado a algunos supermercados a unirse a esta hermosa iniciativa, prohibiendo la venta para que niños y adolescentes dejen de consumir bebidas azucaradas. No es de sorprendernos que el chef británico logre un acercamiento con el ministro de salud y que este escuche las ideas para lograr aquella ley que ayude a los menores y respete su salud, permitiendo la continuidad de una revolución alimentaria mundial, alentando a otros países a ser parte de este tipo de iniciativas para realizar un cambio que logre un estilo de vida saludable.

Promete Jamie Oliver: “(…) los problemas que enfrentamos en torno a la comida nunca han sido tan críticos. Sin lugar a dudas, haré una campaña para asegurarme de que los alimentos se creen con amor por el resto de mi carrera”.

Es admirable este tipo de acciones, ya sea de personajes públicos o por parte de seres humanos comunes y corrientes, que hacen algo para que su voz y sus ideas sean escuchadas de forma comprometida y respetuosa.

Acciones que pueden generar un cambio en ti, ahora mismo que estás leyendo esto, tomando conciencia para darte lo mejor: los productos frescos que mereces. ¡Tomarnos de forma ligera nuestra alimentación, hace que la enfermedad se tome las cosas en serio!

Escrito por Samantha Jijón Gagliardo.
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