Por Pedro Pablo Jijón Ochoa*

Con el advenimiento de la explotación agrícola del monocultivo, a partir de los años cincuenta en Hispanoamérica y Ecuador, se han venido perdiendo costumbres ancestrales de producción y autoabastecimiento de alimentos variados y sanos. Nos hemos vuelto más compradores que productores; las compañías transnacionales han captado ese segmento para proveernos alimentos y así hemos ido olvidando nuestro ancestro agroproductivo.

En el año 1996 en Roma, en la Cumbre Mundial de la Alimentación, de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización “Vía campesina” (coalición con 148 organizaciones alrededor de 69 países que defienden una agricultura familiar y sostenible), lanzó el concepto de soberanía alimentaria como el derecho de los pueblos a definir sus políticas agropecuarias y de producir alimentos a nivel local.

Ecuador es una de las primeras naciones del mundo que incorpora en la Constitución del Estado -en el año 2008, en el artículo 281- el concepto de soberanía alimentaria. Señala que constituye un objetivo estratégico y una obligación del Estado para garantizar que las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades alcancen la autosuficiencia de alimentos sanos y culturalmente apropiados de forma permanente, garantizando el acceso físico y  económico.

La realidad es otra: estamos sometidos a los caprichos de intereses de la intermediación, quien se lleva grandes ganancias sin trasladarlas al productor y cargándolas al consumidor de grandes centros poblados, encareciendo y haciendo dificultoso acceder a los alimentos.

Se vuelve necesario crear un Plan Nacional de Comercialización basado en los conceptos de comercio justo, economía popular solidaria (EPS), agregación de valor, soberanía alimentaria. Plan que contemple la creación de almacenes en donde los ciudadanos puedan comprar de manera directa productos de consumo alimentario diario de las organizaciones agropecuarias, y artículos producidos por organizaciones de EPS -como ropa, calzado, alimentos en conservas. Almacenes distribuidos en diferentes ciudades, para un efectivo intercambio de productos y artículos de las diferentes regiones.

Para lograr soberanía alimentaria, levantar la economía de los productores agropecuarios, de los actores de EPS y del país, solo hace falta ser creativos y desarrollar un Plan Nacional de Comercialización mediante el cual los productores coloquen sus productos a buen precio y los consumidores se alimenten con productos de calidad y a bajo costo.

* Ingeniero comercial y director ejecutivo de ASESORAP (Asesoría a Organizaciones Agrícolas Productivas): asesorapecuador@gmail.com. Guayaquil, Ecuador.
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