Falta de agua en Manta o justificar lo injustificable

Reparto de agua potable en barrios populares de la ciudad de Manta. / GAD Manta

En siete meses no hubo la más mínima capacidad de gestión para evitar que más de 250. 000 personas estén desabastecidas del líquido elemento.

El alcalde de Manta y sus homólogos de Montecristi y Jaramijó, cayeron en franca causal para que se proceda a destituirlos mediante el recurso de revocatoria de mandato.

David Ramírez*

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Si con fecha 13 de junio del 2019 la Refinería del Pacífico Eloy Alfaro notificó a los Gobiernos Autónomos Descentralizados de Manta, Montecristi y Jaramijó, para que de manera urgente intervengan en garantizar el suministro de agua a la población, dado los daños que ya para esa fecha se estaban presentando en el sistema y los alcaldes se hicieron de la vista gorda, estamos ante un gravísimo caso de negligencia e incumplimiento de las funciones para lo cual fueron elegidos.

Esta acción de incompetencia que muestra a las claras que no hubo la más mínima capacidad de gestión para evitar que, siete meses tarde, más de 250. 000 personas estén desabastecidas del líquido elemento, no tiene justificación posible. Este martes el alcalde de Manta en rueda de prensa ha tratado de librarse de la responsabilidad y con su acostumbrada retórica de leguleyo, ha dicho que: “un oficio lo escribe cualquiera”. Sugiriendo que el liquidador de la Refinería, Christian A. García, debió haber aportado soluciones y no sólo advertir el problema.

Lo que es contundente al respecto es que -como a todos nos consta- la Refinería del Pacífico a la fecha en que García ofició a los alcaldes, estaba disuelta y en proceso de liquidación. En tal virtud, era de elemental sentido común tomar las acciones pertinentes dado que, en este caso como empresa de economía mixta, había dejado de existir. Reitero, no se hizo nada y devino la crisis de hoy.

Los alcaldes por definición están llamados a garantizar la seguridad de sus mandantes. El desabastecimiento prolongado de agua, puede generar una crisis sanitaria, amén que Manta vive en eterna calamidad por efectos de la contaminación ambiental. En otras palabras, el alcalde de Manta y sus homólogos de Montecristi y Jaramijó, cayeron en franca causal para que se proceda a destituirlos mediante el recurso de revocatoria de mandato. Aunque parezca exagerado, es lo que está estipulado en la ley. Corresponde a la Asamblea Ciudadana, de las ciudades afectadas, dar cumplimiento al espíritu para lo cual fueron concebidas: en esencia, defender los intereses de la ciudadanía.

El caso de Manta amerita unas líneas adicionales. Su alcalde en los últimos meses ha estado muy entretenido en promover espectáculos de luces, colores y fantasía, como el mismísimo hecho de hacer aterrizar a Papá Noel en la playa ante el asombro de moros y cristianos.

Hasta allí bien, la ciudad ha sido vista como la “ciudad del ilusionismo”; pero, en el marco real, no hay resultados tangibles sobre temas cruciales como la contaminación, el cáncer hidrosanitario y el recurrente desabastecimiento de agua. A propósito de esto último, ha propuesto construir en varios sectores, piletas de agua con luces led. Ahora todos los mantenses se preguntarán: ¿Y el agua, de dónde vendrá?

* David Ramírez es un periodista manabita residente en Nueva York, que cuando visita Manta sufre por la contaminación y la falta de agua.