Les agarraron festejando en grupos pese a la pandemia

La fuerza pública les sorprendió en pleno festejo desprovisto de bioseguridad./ GAD Manta

El irresistible encanto que las fiestas ejercen sobre las personas jóvenes, y en las adultas en pleno desarrollo, no es ajeno al pueblo de Manta (Ecuador) donde muchos ciudadanos han saltado las reglas de bioseguridad por la pandemia de la COVID-19 y sucumbieron a la tentación de festejar en grupos numerosos.

De hecho, más de 20 fiestas y reuniones sociales fueron suspendidas por orden de autoridad pública en el mes de agosto, para contener el avance de la pandemia que, precisamente, tiene su caldo de cultivo allí donde las personas sociabilizan agrupadas y relajadas.

La fuerza pública, acatando disposiciones superiores, realiza controles de seguridad de manera articulada, por lo cual pudo descubrir a los fiesteros en los barrios Cuba, San Antonio, Barbasquillo y Los Esteros.

Ciudadanos conscientes del peligro en ciernes denunciaron esas celebraciones no autorizadas, posibilitando que personal de la Dirección de Control Territorial llegue oportunamente para suspender esas actividades, que incumplían las restricciones del COE, nacional y cantonal.

Del espigón marino de Barbasquillo se retiran cada fin de semana entre 10 y 12 carros con grupos de personas que se encuentran libando, sobre todo en horas de la noche.

A los infractores de la ley, en primera instancia se les hace un llamado de atención; pero, cuando reinciden, se los deriva a la Comisaría de Servicios Públicos o a la Policía Nacional.

A consecuencia de esos controles fueron suspendidas las actividades de tres locales comerciales que incumplían el aforo de personas. Igualmente se sancionó a dueños de negocios por no respetar el toque de queda.

48 inspectores municipales recorren diariamente la ciudad, en 3 turnos, para cumplir su patrullaje de control.

FUENTE: Boletín y arte visual proporcionados por el Gobierno municipal de Manta.