Durante 40 años consecutivos ha servido a Dios y a Manta en el prestigioso Colegio Stella Maris. Bajo su guía docente y evangélica se formaron algunas generaciones de mujeres, muchas de ellas destacadas socialmente. Hoy, segura de haber cumplido su misión, se hace a un lado para descansar y meditar. El Gobierno municipal y la Cámara de Comercio de Manta se han unido para celebrar y premiar la huella profunda de esta educadora insigne.