A veces una persona quiere sorprender gratamente a otra para expresarle así una deferencia especial. Puede ser la felicitación por un triunfo, aniversario, ascenso, viaje u otro motivo singular; o tal vez para demostrarle aprecio, confianza o amor. Sea cual sea el caso, qué mejor hacerlo muy en la mañana con un desayuno personalizado que halaga las preferencias de la persona sorprendida, sin que usted cargue con el trabajo de prepararlo.